viernes, 23 de mayo de 2014

Marejada emocional.

Una risueña Katy Perry entona con su cálido optimismo su "Teenage Dream" y una pasional Lea Michele afina con esa increíble fuerza en su "You're mine".  Ese es todo el fondo musical que necesito en este mismo instante para dejar volar aquellos sentimientos que no paran de bailar en mi corazón últimamente.
El hecho de que falten solamente unos pocos meses para empezar mi carrera universitaria ya tendría que bastar para hacerme sentir realmente extasiada; quiero decir, se despliega ante mi camino un futuro maravilloso cargado de oportunidades, nuevas experiencias, personas a las que conocer, cosas por descubrir, sueños que cumplir... En resumen, un futuro cargado de vida.
Por si todo eso fuera poco, en medio de la colorida vorágine de mi mundo en la que mi música, mis historias, mi gente, mis momentos y mis pasiones andan sumergidas, ahí estás tú. Tu profunda mirada , tu forma de ser conmigo, tu hechizante voz cuando cantas, tu pelo, tus pequeños tatuajes llenos de significado, tus gustos... Simpático y al mismo tiempo inaccesible. Cercano y a la vez misterioso.
No te conozco desde hace mucho, tan sólo unos meses, pero a mí me han parecido el tiempo suficiente para... no sé si hago bien diciéndolo... enamorarme de ti. Cuando te vi por primera vez, aquel día que disfrutamos tanto en la fiesta de nuestra amiga, mi mente racional no se percató, pero sí lo hizo mi subconsciente: me sentía irremediablemente atraída hacia ti.
Al principio las dudas arremetían contra los incipientes sentimientos que experimentaba y que no estaba dispuesta a reconocer. Hasta que me sinceré con mis amigas cercanas y hablar de ello me ayudó a exteriorizar lo que sentía, a darme verdadera cuenta de que realmente me gustas mucho.
¿Mi miedo? Declararme y que tú no sientas lo mismo. ¿Se perdería nuestra amistad?
La sirena se marcha nadando a explorar. Un barco hundido siempre es una fuente inagotable de nuevos y extraños tesoros.